Cada vez que alguien guarda un registro, queda quién lo hizo y cuándo. Si esa persona tiene un certificado de firma electrónica vigente, SIMFOUR usa ese certificado. Si no tiene, firma SIMFOUR. No hay que cambiar de proveedor ni comprar uno nuevo para la plataforma.
Compatible con cualquier firma electrónica
El certificado es personal y vive en la ficha del usuario. Se acepta el archivo que ya entrega cualquier emisor de firma electrónica: .pfx, .p12 o un PEM con clave privada. Al cargarlo se leen el titular, el emisor y las fechas de vigencia que trae el propio certificado. Esos datos son los que aparecen cuando esa persona guarda.
No hace falta un certificado de SIMFOUR. El que la persona ya usa para otros trámites sirve, siempre que pueda abrirse con su clave y esté vigente. Un archivo solo público, sin clave privada, no alcanza para firmar.
Qué queda escrito en el registro
Con certificado, la fila dice quién firmó, el emisor, la vigencia, la fecha, la hora y la IP. El sello se distingue de la firma de SIMFOUR. Sin certificado, o fuera de esas fechas, el mismo guardado usa la firma de SIMFOUR: nombre, cargo y RUT de la ficha, más la marca de tiempo.
El certificado se carga una vez, desde Detalle, Firma, por la propia persona o por quien administra la ficha. El archivo y la clave no se vuelven a mostrar en pantalla. Desde esa lista se puede descargar de nuevo, con la clave, si hace falta.
Para qué sirve en compliance
En una auditoría o una fiscalización, la pregunta no es solo qué se guardó. Es quién lo dejó y con qué respaldo. La firma electrónica en la bitácora deja eso en el mismo registro: documentos, no conformidades, riesgos, denuncias o el programa que esté operando. Una sola regla para todas las empresas de la plataforma.